Las mejores frases y pensamientos de Bob Marley en imágenes

La música es la savia de la vida: nos otorga sabiduría, modifica nuestro ánimo (esperamos que para bien), nos regala imágenes mentales únicas y, a veces, también hermosas letras. Ahí es cuando conocemos ese retazo literario del compositor, su capacidad de crear lugares, situaciones, personajes o cálidos conceptos; ahí también es cuando amamos, nos identificamos, aborrecemos o simplemente lloramos de la emoción. Bob Marley también ha quedado inmortalizdo en la historia por sus versos, por eso aquí te presentamos sus mejores frases y pensamientos. Para compartir, guardar en la memoria y disfrutar más que nunca. Tal vez vuelvas a canciones antiguas o te inmiscuyas en nuevas ¡No te lo pierdas!

Imágenes con frases de Bob Marley

La letra y la vida no tienen por qué congeniar. Muchas veces nos llama la atención y consideramos hasta una falta de respeto que el cantante, por ejemplo, no sea fiel a los personajes que esgrime. Bob Marley, sin embargo, escapa a esas controversias; poco importa ante su figura sus consecuencias o contradicciones.

Y es cuestión de sentir empatía, de saber que esa persona tal vez tiene un posicionamiento similar y que tiene la capacidad, vedada para uno, de decir cosas insoslayables, importantes, inminentes o cercanas. La fama de Bob Marley no se reduce a una ideología rebelde, a su new age, a los acordes; sino a un complejo que va mucho más allá de eso.

Una persona cuando se va deja de ser una presencia, pero hasta cierto punto. Si, esto puede sorprender, pero en rigor de verdad las ausencias también tienen presencias, sobre todo para aquellos a quienes le es cara. Digamos que hay un vacío, un agujero en el ser que sigue sosteniendo fundamentos y referencias.

La vida puede ser mucho más sencilla de lo que suponemos. Esa es una gran enseñanza de Marley, quien tal vez sin querer, dejó una serie de preceptos prácticos, pocos, básicos, asequibles, que conllevan una moran específica y una visión muy pacífica del ser humano. Luchar contra la violencia, disfrutar del amor y su libertad, no apelar a las peleas ni a las bajezas, disfrutar de las pequeñas cosas de la vida; todo eso se exuda en la letrística del cantante jamaiquino.

Solemos vislumbrar como error todo lo pasado que no se sostiene a priori en el presente. Pero justamente esa posición sí es un grueso error: en el momento sirvió, te hizo bien, incluso feliz, ¿por qué considerarlo un error? No, en rigor de verdad no tenemos que analizar la vida retrospectivamente, ya que se volvería una tortura; en el momento, en ese presente que hoy fue pasado, era la mejor opción.

Tener sensibilidad, eso es lo que poseen los grandes artistas. Es casi aplicar la mirada a lo que pocos vislumbran, importanto poco si es algo importante o no, si está fuera de los reflectores de la sustantividad. Incluso se puede ponderar lo que todos ponderar, aunque realizarlo de un modo totalmente distinto.

La educación no es más que un proceso de interpelación y, sin embargo, es mucho más que eso. Porque cuando incorporamos una enseñanza le damos mucho de nuestro sabor propio, ponemos demasiado de lo que consideramos bueno, aceptable o lo que simplemente hay en nosotros como resabio sempiterno.

Ni el fatalismo de pensar que siempre la vez es la única vez; pero tampoco la comodidad que desdeña oportunidades sin cesar. En rigor de verdad, el momento exacto quizás nunca llegue, tal vez haya que crearlo, forzarlo, tender un puente a una posibilidad en el principio todavía se encuentra muy lejana. El ser humano deberá ser un oportunista y con el tiempo darse cuenta de lo afortunado que fue al serlo.

Que tu ausencia o falta se sienta. Y realmente la de Bob Marley se sintió en su tiempo; aunque sigue vivo en cada canción recitada en incontables bares, recitales, tertulias del mundo. Ese es el mejor homenaje que se puede hacer ¿Alguna vez el jamaiquino quiso esa perpetuidad, un anhelo de posteridad? No, y eso es lo increíble: que haya personas que consiguen portentos cuando ni siquiera lo buscaron.

Bob Marley tiene su filosofía de vida y la transporta en sus letras. Es un vitalista nato que reconoce que el tiempo es ahora; un hedonista diáfano que se da cuenta que el tiempo es poco, la existencia es breve, para generar jaquecas por trivialidades. Disfrutemos; es un objetivo más que noble.

¿Acaso no ponderamos mejor las estrellas por el éter, es decir, la oscuridad que las rodea? La vida es un constraste y quizás un estado de felicidad perpetuo ya no lo sería. Solo podemos disfrutar algo si de algún modo degustamos antes su carencia: sabemos reír si lloramos, levantarnos si nos caímos, apreciar el compañerismo si estuvimos demasiado solos.

Y el amor también fue un tópico recurrente para Marley ¿Podría ser de otro modo? La verdad que no, aunque siempre con su impronta: la libertad, la paz, la visión del vaso medio lleno y temáticas por el estilo.

Así como eres lo que decides ser, ergo, puedes dejar de ser lo que eres; también es importante reconocer de dónde venimos. Porque nadie es una deidad sin pasado, sino un ente histórico con torpezas, errores y aciertos. Justamente ese camino, que no te petrifica como roca, hace que seas lo que eres hoy; es parte de una esencia que se crea o niega a cada paso.

El sueño de la paz universal ¿Demasiado loco este cantante? ¿Acaso no es consecuente con su apariencia y hábitos? Pero ese es el error y la cruz que soportamos: pensamos que esas reflexiones son descabelladas, porque, lamentablemente ser realista es lo que va y la realidad es lóbrega. Pero no: si queremos algo mejor, si saltamos por lo inmediato, es mejor ser idealista.

Siempre una filosofía de la esperanza era la que sostenía  Marley ¿Quién me dice que si una puerta se cierra otra se abre? ¿No es un artículo de fe? Posiblemente, pero ya sabes que la fe mueve montañas, que los pensamientos se pueden convertir en acciones y éstas, finalmente, en flamante realidad. Nunca desdeñemos, por lo tanto, las reflexiones que poseemos.

No suframos por amor, porque nada vale nuestro sufrimiento. La vida es bella, tiene momentos duros; pero que siempre deben ser sobrepasados, superados, mejorados. Nada vale tu amargura, querido lector.

Juzgar es un hecho innegable del ser humano, quizás un subterfugio ante sus limitaciones cognitivas. Sin embargo, hay que hacer un uso racional de la misma. Ten cuidado, porque a veces las decisiones de vida solo las puede analizar quien sorteo esos caminos.

Los comienzos no deben ni tienen que ser bellos, floreados o apacibles. No, por lo general los inicios son terroríficos, difíciles; por lo tanto lo mejor que podemos hacer es seguir adelante si estamos seguros de lo que hacemos. La letrística de Bob Marley siempre invita a esa positividad, al igual que su pensamiento diario.

Dicen que la sonrisa es la puerta del alma o, mejor dicho, su exhibición. Algo de cierto hay en esa frase.

Vivimos en un mundo donde lo monetario se hace importante; pero eso no quiere decir ni mucho menos que lo sea todo. No, la felicidad en la mayoría de los casos pasa por otras vías.

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