Imágenes con frases de “Gracias”

¿Qué es lo que más odiamos de una persona? O mejor dicho, para no ser rigurosos: ¿recordamos una actitud, una manera, una forma que desagrade en el otro?Seguramente sin temor a equivocarse, podemos enumerar una: el no decir gracias. Es que una persona que hace un favor, que tiene en cuenta, que da lugar, por lo menos unos instantes, a la atención por el prójimo merece esta encantadora palabra. Demasiado simple, escueta, sencilla:¿por qué no la utilizamos más? En el fondo todo redunda en una cuestión de respeto. Bajo esos lineamientos, entonces, te presentamos imágenes con frases de Gracias. Una buena manera de recordar modales por si nos olvidamos de vez en cuando.

Imágenes con frases de “gracias”

Estar agradecido es una premisa grandiosa, un fundamento con el cual podemos existir tranquilamente, sin apuros ni miedos ¿Qué es agradecer? Es consentir al todo, estar en armonía, comunicado mas no aferrado tumultuosamente. Sí, el devenir de los sucesos nos da un guiño y nosotros se lo devolvemos de todo corazón.

Las gracias son increíbles porque básicamente sirven para innúmeras situaciones y tópicos. Se le agradece a los padres, a la pareja, a los amigos, a Dios, al destino, al trabajo, a lo que sea. En rigor de verdad tendemos con el agradecimiento a crear un sujeto que lo recibe de algún modo ¡Ah!, ¿no creemos en eso? Poco importa si de todos modos esgrimes un gracias.

No descuidemos el gracias, sobre todo a las personas ¿Por qué? Porque el agradecimiento da cuenta de un pensamiento, una fijación, hasta cierto miramiento por aquel a quien agradecemos. Es casi como decir que su existencia cuenta, que su ser persiste, que no es parte del decorado, por decirlo de algún modo.

Muchos psícologos han hablado de nuestro aparato psíquico como hedonista, es decir, perseguidor del placer. Si somos sanos, las vías para encontrar aquello serán análogas ¿Cuál es el modo más inteligente? Seguramente con un simple gracias, porque sabemos que en su totalidad el mundo no se puede transformar, pero entre gracias y gracias hay adaptación, lucha y negociación.

La amistad es un divino tesoro, una planta delicada a la cual hay que cuidarla con todo el esmero. Nunca demos por hecho la amistad ni lo que realiza el prójimo querido por uno. Digamos que la vida, la felicidad, posee un sentido porque se lo damos y se lo logramos a dar, en gran medida, a partir de los cariños.

Y tal vez el agradecimiento atraiga bonanza, recepción de situaciones, tesituras y cosas positivas ¿El motivo? La actitud, que es eminentemente de apertura, de recebimiento bueno. Además, digámoslo sin ambages: una persona hecha y derecha, por una simple cuestión material, atrae individuos equivalentes. Lo mismo si existiera maldad.

Y si agradecemos mucho, tendremos que agradecer al máximo proveedor de bonanzas, ese ser superior y perfecto que tanto nos da. De hecho, como creyentes, solo hay que afirmar que lo otorga absolutamente todo, inclusive nuestra propia vida. Agradecemos, por lo tanto, porque somos por y en Dios.

Y naturalmente decir gracias es mágico, aunque somos un poco críticos y podríamos preguntarnos el por qué ¿Será que brilla justamente por su ausencia? ¿De que se carece tanto de gracias que uno las observa con admiración en el momento que emergen? No lo sabemos, pero está bueno recordar este vocablo tan hermoso.

Y mamá también tiene que ser una persona que reciba las gracias, porque ella nos da cariño, amor, consejos, guías y, sobre todo, el fundamento de lo absoluto de la existencia: la vida misma. Entonces no pensemos que un simple vocablo no retribuye bien, ellas lo único que esperan es un hijo agradecido porque quieren su felicidad; nosotros también queremos agradecerles por su eximia labor.

Gracias, gracias. No importa repetir, no importa ser redundante; no realmente. Lo profuso no daña en rigor de verdad y podemos seguir así por un buen tiempo hasta que sea ya una actitud y no un acto deliberativo. Tener incorporadas las gracias es lo mejor que podemos hacer.

Ser agradecido es una actitud que debemos adoptar desde el crepúsculo de la mañana hasta el mismo anochecer. Y así verás cómo el mundo cambia, de qué manera nos muestra una cara más amena: y sí, nos damos cuenta que si existe un mundo es el del hombre que al percibir lo construye.

Ser agradecidos también es desarrollar, constantemente, una especie de recapitulación de la vida. No es soslayar, dejar ir, sino un quedarse con afecto, con cariño, aceptar que pasó; pero que dejó una huella hermosa. De eso se trata el estar agradecidos: abrazar lo acaecido.

Actitud estoica y neopitagórica: antes de que finalice una nueva jornada, decir: he vivido. Sí, es como una forma de agradecer, de comprender que en la totalidad del día hay una suerte de figura de la vida entera, por lo tanto uno se despide como si se despidiera realmente de su existir.

Cuando se dice gracias, se pone el cuerpo. La ecuación es simple: una realidad es la de anunciar sin sentir y otra cuando el vocablo está emparentado con lo pasional, la carne viva, la fibra más íntima. Digo gracias, a lo último, porque me aflora, porque las letras se suceden como un torbellino de nuestro aparato fonador.

Si buscamos la felicidad en la vida, tal vez el mejor modo para realizar semejante cometido sea ser agradecido. Sí, no se necesita mucho, es sencillo, fácil, rápido; casi parece un despropósito no esgrimir esta fórmula mágica que tan bien nos hace.

Y seguimos con los agradecimientos. Tú, querido lector, ¿a quién deseas agradecer? Alguna bondad en tu vida debe existir, y si no crees en nada, si te percibes como independiente, por lo menos tu denuedo y esfuerzo va a ser objeto de tan hermosas palabras.

A los maestros que aconsejan, que enseñan, que realizan la tarea más sustantiva de toda la sociedad: comunicar saberes, pero, sobre todas las cosas, hacernos amar la sabiduría. A ellos, también, muchas gracias, gracias desde ya infinitas.

¿Y si agradecemos la vida? ¿No nos hemos percatado que la condición de posibilidad de todo es este milagro? Tal vez el cavilarlo como suceso extraordinario suscite en nosotros la admiración y luego, como arte de magia, el agradecimiento.

Porque la rebeldía es positiva para modificar realidades, transformarlas, hacerlas más símiles a lo que anhelamos; pero en algún momento necesitamos el reposo, la armonía, la simple adaptación. Lo primero claramente tiene su primordialidad, pero había que ver que si por siempre no conlleva dolores de cabeza. Agradecer es un paliativo.

Una persona que agradece es sencilla, no tiene vueltas, es alegre, posiblemente directa, atenta, con miramientos positivos y muchos otros rasgos que podemos ponderar. Planteamos, entonces, un imperativo categórico para este posteo: seamos agradecidos; luego veremos esos enormes resultados.

No hay necesidad de grandes riquezas, enormes honores, ciclópeas vinculaciones o cuestiones por el estilo ¿El motivo?Muy simple: a ojos ávidos realmente nada basta. No por algo muchos pensadores han afirmado hace siglos que no hay nada más rapaz que un deseo humano incontrolado ¡Pero eso se puede modificar! Justamente es la actitud del agradecimiento la que te realiza o convierte en algo distinto, en una suerte de ser atento y feliz hasta con lo pequeño.

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