Imágenes con frases de decepción sobre la vida y las relaciones

¿Qué es la decepción? ¿Qué sentimos, qué nos pasa con ella cuando asoma? Principalmente a una caída en las expectativas, que de tal altas se dan de bruces en el suelo. La decepción puede ser un excelente producto de nuestra imaginación, tan inmaterial que a veces piensa imposibles. Pero no siempre tenemos que achacarnos esas realidades lóbregas: el otro puede ser un genuino creador de decepciones, el prójimo realmente puede estar muy por debajo de cualquier esperanza ¿Somos vamos y tontos por pretender lo obvio? Cavilar así sería hacerse de manera gratuita daño. Te presentamos, bajo esas ideas, imágenes con frases de decepción sobre la vida y las relaciones ¡No te lo pierdas!

 

Imágenes con frases inspiradoras y profundas de decepción

La decepción está en todos lados, aunque al haber diferentes clases, jerarquías, no todas nos hacen tan mal e incluso algunas pasan absolutamente desapercibidas. Así son las cosas naturalmente: una vara muy alta para la realidad o un realidad muy magra para la persona.

¿Aprenderemos del dolor? Claro que podemos aprender si estamos abiertos, si nos damos cuenta que a veces no todo nos puede salir bien como pensamos, si las expectativas excesivamente altas las bajamos y si aceptamos un componente de indeterminación en la vida. Sí, los cristianos lo llaman libre albedrío.

La medicina de la risa puede ser un disfraz, algo que tape, que sirva como mascarada porque nos da vergüenza mostrar lo que nos pasa ¿Tanto miedo a ser uno mismo? A veces no es por temor y sí solo por una cuestión lógica: muchos pueden salir beneficiados de lo malo.

El amor es terreno fértil para la decepción. Es que la vida es complicada, más cuando participan terceros ¿Por qué actúa así? ¿No se da cuenta que daña? Algunos sí, naturalmente; pero otros no tanto. La vida es muy trágica y a veces no es fácil poder diferenciar malos de buenos.

Toda historia tiene su malo porque sirve para esquivar responsabilidades, dolores, temores, sueños truncos. Pero, en rigor de verdad, ¿siempre es tan simple? No, por eso la vida posee esa cuota maravillosa e intrincada en la que la verdad se hace difícil de vislumbrar.

Cada persona es un mundo y se nos escapa ¿Realmente sabemos por qué hace todo? Si quizás ni tenga ella en claro los motivos, bien oscuros, bien escondidos. El amor siempre será fruto de decepciones porque es inter-subjetivo, porque atañe a un prójimo inexpugnable como cualquiera.

Las disculpas son instrumentos peligrosos en seres dañinos. Saben que la pueden esgrimir siempre para salir adelante, total el daño es imposible de reparar. Ante gente así lo mejor es no ceder; se vuelven muy taimados a la larga o corta.

Todo lo que decepciona y duele hoy, justamente es hoy, ahora. No lo hará por siempre. Eso no quiere decir que no haya altibajos, claros y oscuros; pero a la larga, si no se cae en cuadros patológicos, se sale adelante. El psiquismo es hedonista.

La decepción viene muchas veces de las sencillas mentiras, de los dobleces del decir. No por algo tantos ateos e incluso creyentes dicen que Dios uso un pésimo instrumento para comunicar sus designios: la palabra. Ésta conmueve, adormece; pero también hiere demasiado.

Hay que buscar cierta libertad en algún momento, hay que romper con esa decepción. Tal vez, tras muchas frustraciones, aprendamos a ser más ligeros, sutiles o como se dice en un lenguaje más vulgar: todo me importa nada (sí, fuimos buenos en la expresión).

Lo que está claro es que la decepción duele, hiere; pero también  es más diáfano que debemos cuidarnos. Nuestra alma, cuerpo, mente y vida. Nos tenemos a nosotros y el exceso de abnegación no es bueno. Somos nuestro propio soberano, no debe existir causa más sustantiva o importante ¡Fomentemos niveles normales de ego!

Siempre se encuentra un remando luego de la tormenta. No podemos vivir ni queremos vivir bajo la cifra del dolor. Es angustiante, depresivo, terrífico. Saldremos adelante, cueste lo que cueste y, luego de semejante proeza, nos sentiremos algo orgullosos de nosotros.

¿Realmente quiero que la máxima de mi conducta se convierta en ley universal? Pensemos en la mentira ¿Puedo querer que todos mientan para salir de apuros? Nunca, porque la mentira se rompería a sí misma en un mundo donde nadie se atreviera a decir la verdad. Eso es la moralidad en un sentido puro: dejar una pasión, un interés o inclinación, por amor a la verdad formal.

Pero la gente engaña, es taimada, está llena de engañifas y soeces por el estilo ¿Qué hacemos? Aprender y aprender es internalizar para que no volvamos a repetir los mismos errores en lo posible. De todos modos ya sabemos una gran verdad: vivir es errar.

Cambiar es signo de madurez o no; pero sí de haber vivido. Uno no puede mantenerse igual porque precisamente el mundo sigue adelante y nos presenta flamantes realidades. Es muy simple todo: aprendemos, nos dolemos, nos condolemos también.

La confianza en un mundo tan tétrico y violento es un regalo del cielo. Recordemos que el maná cayó del cielo por regalo divino y, bueno, esto es más o menos lo mismo. La decepción no es solo quebrantar una idea, una expectativa; sino romper confianzas afianzadas o en proceso de afianzarse ¡Una auténtica pena!

¿Por qué mientes? A veces, como detectives profesionales, lo descubrimos; otras nos parecen totalmente incomprensibles desde la óptica que poseemos. Pero sí: se miente, se engaña y uno se decepciona.

¿Cual es el signo o frase exacta que da un amigo para avisarte del mal camino al que te diriges? “Te lo dije”, sentencia dolorosa cuando acaece. Bueno: nuestra mente tendría que estar atiborrada de frases análogas para no caer en semejantes entuertos gratuitamente. O, en todo caso, hagamos valer bien caro el dolor.

Los recuerdos duelen, apremian el corazón, sofocan el pecho y estamos tan llenos de éstos que nos salen como lágrimas de los ojos ¿Pero sabes una cosa? Sí, todo pasa porque nos habituamos, conocemos mejores realidades o nos damos cuenta que hay realidades más importantes.

Cambiar la situación o cambiar nosotros para que no nos estafen, engañen sujetos taimados o realidades frustrantes. Es así de simple: siempre en la vida hay una dosis de decepción, sin embargo, tratemos que la misma no supere la medida.

Todo es un proceso, que dependerá de la persona y su realidad. Lo importante es no encontrar regocijo en el dolor; sino estaremos sumamente complicados. Entonces siempre es bueno salir adelante, ver la luz como quien dice.

La abundancia de decepciones nos van haciendo más fríos o cautos. Podemos empezar a hacer pagar más caros nuestros dolores como también, a la gente nueva en la vida, más caras las alegrías. Nos cerramos un poco, es cierto, por temor. Aunque cuidado con actuar así: tal vez, sin darnos cuenta, soslayemos oportunidades y personas más que bondadosas.

Alejarse sirve de vez en cuando. Hay toda una lógica del alejamiento debido a que a veces sirve divisar el bosque entero y no perderse en un árbol que claramente no es todo. La epítome de la mirada divina es la distancia, porque permite un otear igualmente perfecto.

Aquí te hemos dejado un buen número de imágenes hermosas con frases sensacionales sobre la decepción. Esperamos que hayan sido de tu agrado.

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