Imágenes con frases de éxito para ti y tus amigos

Todos queremos ser exitosos en esta vida, casi como un destino que debería ser manifiesto ¿Qué es el éxito? Seguramente algunos lo considerarán bienes, riquezas, honras, famas o incluso buen desenvolvimiento con terceros. Aquí no va a ser tan así: es que entendemos que solo se puede catalogar así a una persona que haya cumplido sus sueños, que sea realmente feliz. Por eso, llena este vocablo del modo que sea, poco importa el continente si la esencia del contenido es tu alegría existencial. Bajo esos lineamientos y con ideas absolutamente ligadas, te presentamos imágenes con frases de éxito para ti y tus amigos ¡Imperdible!

Imágenes con frases de éxito inspiradoras y sensacionales para descargar

Siempre es bueno tener una frase de cabecera. Esa que saca dudas, que sirve como esquema explicativo, que nos da respuestas en momentos de suma zozobra e incertidumbre. Aquí te dejamos un buen número de ellas atinentes al éxito en un sentido lato, amplio, porque ese vocablo se puede entender de muchas maneras.

Y podemos sentirnos con carencia de palabras, con ideas que se rompen. Por eso es bueno comprender que la formación es infinita, de lo contrario ante nuevas situaciones no tendremos flamantes respuestas. Nos asfixiamos, nos sofocamos; la sabiduría es aire grato.

Hay que comprender que cualquier clase de éxito que busquemos necesita de errores ¿Has visto alguien que gane una prueba, una disciplina, siquiera una carrera sin esfuerzo? No, salvo que le sobre pericia o haga trampa. Tachamos lo segundo; lo primero solo se obtiene con muchos errores de por medio.

Parte del éxito es no quedarse con veneno y soltar a cualquier clase de ser ponzoñoso. Recordemos que lo negativo queda adherido, no nos deja en paz y poco hace a quien odiamos. La indiferencia, sino el auténtico amor, son las verdaderas recetas.

Los seres malévolos irán por ti cuando te veas decidido, fuerte, con capacidades distintas. Es que la envidia es un motor de la historia al fin y al cabo; debemos dejarlo, ser nosotros, seguir adelante.

 

La frialdad fomenta la distancia, una inclinación a dejar un espacio entre ti y los terceros. Es indispensable a veces ver el bosque, saber qué espacio ocupa cada uno y así podemos seguir adelante.

Las habladurías es la profesión de la gente que no se basta con su vida husmeando la ajena como deporte profesional. Tu éxito nunca se debe basar en esas malas armas, sino en las tuyas, auténticas, puras, de tu fortaleza y decisión.

Puedes llegar muy lejos si tan solo piensas positivo. Primer paso: descubrir con claridad el momento, la instancia, en la que lo negativo, la cavilación lóbrega se filtra en ti. Buena disposición, un porte adecuado y una psiquis llena de soluciones sabiendo que con el error no se pierde nada.

Todos lo que hagas con amor sale bien, porque el resultado es producto de un proceso lleno de querencia, de ganas, de inspección, de conocer cada eslabón que se dirige al final.

Hay un agradecimiento, aunque sueñe extraño, por el dar. Es que recibir es pasividad, quietismo; en cambio dar siempre tiene una cuota de acción, de desenvolvimiento, incluso de fuerza porque no todos pueden emplazarse en ese sitio y colocarse esos mantos.

El mundo está lleno de sueños que se hicieron realidad. A veces la materialidad bruta nos hace olvidar que mucho con lo que nos topamos fue producto diserativo de otros. Tengamos en cuenta esa gran premisa, porque nos muestra un camino: lo que piensas puede convertirse en objetividad pura con ganas y acción.

Se vive hablando de suerte aquí, allá por doquier ¿Qué es? Es un azar tendencioso, pero para que siga siendo y un poco más es indispensable tu accionar. La fortuna puede regir los caminos individuales, fue una Diosa abstracta de más de una civilización; pero tú puedes ayudarla, sin lugar a dudas.

La humildad sirve. No porque te creas débil, para que te veas apocado; sino que uno acciona mejor cuando sabe sus limitaciones, la necesidad de los esfuerzos y cuestiones similares. Así que ya sabes cómo debes actuar.

La actitud es vital, porque habla de una predisposición, una inclinación previa que ya existe en nosotros. Si nos consideramos derrotados antes de elaborar el albur realmente estamos perdidos o seguramente el devenir de la empresa no sea el que pretendemos. Ser exitoso tiene muchas etapas, facetas, que se repiten; pero que debemos superar.

A veces queremos el resultado ya. Cavilamos sobre su ganancia y nos morimos de ganas. Pero sabemos que las cosas sustanciales conllevan caminos, derroteros más que tortuosos ¿Qué hacer? Hacer, justamente; pero sin desesperar. Hacer pese a los errores, hacer lo pequeño y hacer internalizando ese objetivo encomiable.

Juguemos que esta vida es corta, juguemos para ganas y si no lo hacemos hoy pensemos que mañana podemos, siempre. La temporalidad no debe ser vista como una caja cerrada sino como un hermoso bestiario con miles de puertas siempre dispuestas a abrirse.

Siempre los caminos son difíciles cuando los objetivos tienen una naturaleza análoga. Es así; es un gran honor ya surcarlos. Odiemos a veces el camino trillado, ese que circulan todos. Vamos, en cambio, a desbrazar malezas, a despejar caminos, porque nosotros podemos.

Ahí va un tipo pesaroso. Tiene un andar taciturno, lento, cabizbajo, lóbrego, triste; es una pena. El cuerpo es una copia de nuestros sentimientos y nuestros sentimientos determinan al cuerpo. Así que cambiemos esa idea, levantemos la cerviz, entendamos que somos capaces de cualquier cosa y comprendamos el error como el derrotero humano para ser exitoso.

Ser exitoso es un bienestar singular, sin igual, debido a que nosotros nos sentimos así. Poco importa si un tercero lo considera en la riqueza, ya que tu lo puedes vivir en la felicidad. Es el paraíso en esta vida. Muchas veces lo esperamos en el más allá, en alguna clase de existencia ultra-terrena; aunque no. Hagamos lo hermoso aquí y ahora.

El sacrificio es potencial, nos lleva irremediablemente al futuro. Porque ahora duele, molesta, es une escozor que no nos sacamos con facilidad; pero sí vale la pena si sabemos a dónde queremos llegar, casi tan importante como el esfuerzo actual.

Todo pasa, todo cambia, todo muestra otro cariz. No dejemos pasar la vida porque es hermosa, pero sabemos que esos malos resultados, que esas instancias dolorosas pueden cambiar, siempre para bien. Sintámonos perfectibles; el cielo siempre es el límite.

Esforzarse es reconocerse humano con cometidos bien humanos, por más altos que sean. Un Dios no puede tener deseo, anhelo o algo por el estilo, porque dejaría de ser perfección absoluta; tampoco podría ser bueno. Nosotros si, porque nos cuesta todo desde la limitación y la finitud. Así que esfuerzo debe ser el apellido que portemos, el emblema o estandarte que siempre nos acompañe.

Cualquier jornada o día tiene algo especial, singular, distintivo y hermoso. Es cuestión de vislumbrarlo y no regocijarnos en lo malo, ya que no vale la pena. Lo caliginoso, lo oscuro puede convertirse en un dédalo de abstrusa salida. Mejor seamos limpios, claros, expeditos como lo bueno.

Sentirse perdido no es malo, salvo que vivas con una brújula. Lo malo es no salir de esa coyuntura con todas las fuerzas.  Confía en ti, haz lo que sabes hacer que es no rendirse.

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