Imágenes con frases de felicidad, alegria y bienestar

¿Qué anhelamos en la vida? Posiblemente pensemos en cosas, objetos, situaciones, coyunturas, personas y otras realidades; pero hay algo fundamental: lo fundamental es lo que atraviesa todo, lo que le da el sustento a lo mencionado anteriormente ¿Qué es? Lo solemos llamar como felicidad. Y sí: muchos estudiosos han repetido que nuestro aparato psíquico busca tesituras placenteras, es de algún modo hedonista. La cuestión se complejiza mucho, sin embargo, cuando nos percatamos que por felicidad, bienestar o alegría cada persona entiende un mundo diferente; es un continente con diversos contenidos. Este posteo menciona tal tópico interesante. Te presentamos imágenes con frases de felicidad, alegría y bienestar para pasar un buen momento, reflexionar y sentirte identificado.

Imágenes con frases de felicidad, alegría y bienestar

La felicidad es un concepto sumamente complejo, a tal punto que para encontrar un asidero del mismo lo pensamos como una tranquilidad psíquica y corporal; cierto estado placentero ¿Pero lo podemos mantener? Es que tal vez ese sea el gran sueño de todo hombre: sostener por siempre lo que te hace feliz.

¿Pero se puede ser por siempre feliz? A veces decimos que tal coyuntura, que una persona, cosa o proyecto nos hace bien; aunque todo eso son cuestiones exteriores ¿Entonces no habría que buscar la condición de posibilidad de la felicidad en uno? ¿O por lo menos no hacer depender tanto ese estado anímico del afuera? Cuestiones de debate.

La felicidad es energía, acicate, estímulo, es un sacudón de fuerza que hace que cada fibra muscular se mueva de una manera espectacular. Lo sentimos realmente: alguien feliz está erguido, no agacha su cérviz ni mucho menos, es positivo y sigue adelante. Incluso desarrolla un excelente modo para resolver los entuertos.

Si buscamos el bienestar del alma, mente y cuerpo, casi como una trinidad sagrada, aprendamos a desenvoler el perdón. Sí, es bueno de una vez disculparse, dejar heridas de lado, aprender que todo cicatriza ¿De qué sirve el odio? Te afera solo a escenas poco gratas, cuando en rigor de verdad tú debes ser libre como un ave.

Luchemos por mantener la felicidad y el bienestar, aunque sea difícil. A veces hasta sospechamos si el ser humano puede desarrollar un sentimiento tal, si el cansancio y el hastío no termina por culminar lo que en un principio era maravilloso y alegre.

Tú debes estar, si no en el primer lugar, sin lugar a duda bien cerca de aquel. Aprende a ser prioridad, a quererte, atenderte, a escuchar esa voz del deseo que muchas veces se desarrolla en el interior. La ecuación es muy sencilla realmente: quiérete, ámate, porque cierto egocentrismo es lo más sano que existe. Que nunca te digan lo contrario, o peor, lo creas.

La vida es para los que se atraven. Digamos que en nuestro interior lo diserativo marca caminos, las ganas delínean senderos, así que tal vez sea cuestión de escucharse un poco más, sin ningún miedo. Este último, por otro lado, es el máximo enemigo, el que nos inhabilita para todo.

Lo exterior no debe controlarnos o, por lo menos, deberemos aprender a desarrollar cierto autocontrol. Llevemos adelante una fórmula estoica muy conocida y práctica: preocúpate por lo que dominas, aquellas cuestiones que, en todo caso, caen bajo tu dominio; lo externo, en cambio, merece la absoluta indiferencia. Sí, ese trabajo de discernimiento no siempre es tan sencillo; posees la vida entera para conseguirlo.

A veces el olvido es positivo, porque justamente no nos deja prendados a coyunturas o personas que nos dañan. Borrar, aprender a ser una tabla rasa; siempre existe la belleza del volver a comenzar. El reinicio nos da la impresión de que todo sigue siendo aún posible.

La idea de perfección es variada, pero lo malo de ella es que nos puede agobiar, asfixiar, debido a que construimos un modelo para nuestro yo muy lejano. No, trata de ser feliz que, posiblemente, llegues a ese arquetipo de todos modos. De lo contrario, te divertirás mucho con el proceso. Sí, la vida es eso justamente.

Es increíble lo que hace la felicidad con las personas: las vuelve comedidas, poco intrometidas, respetuosas, sumamente ocupadas en lo suyo porque hay un mundo erigido en su subjetividad. Nunca buscarán problemas, porque saben que esto es lo que molesta, lo que genera incordio. No, el hombre feliz no es paradojal, sino sumamente consecuente.

Las opiniones ajenas, la censura social pueden molestar muchísimo, a tal punto que desdeñan nuestra felicidad. Pero seamos sinceros: si lo hacen es porque lo permitimos, así que sometamos la crítica a un tamiz por lo menos. No hay que darle a todo importancia.

En Occidente suelen vislumbrarse las crisis como cataclismos; sentimos que el mundo erigido con tanto cuidado se nos cae a pedazos. Pero, en tales circunstancias, tomémonos de la sabiduría oriental: la crisis no es un final simplemente, sino una oportunidad que se abre para dar lugar a un flamante comienzo.

La sonrisa nos predispone bien, esa es una verdad indubitable. Tal vez tendríamos que esgrimirla más seguido, por más que las tesituras no se presten a ello. Sería como darle una señal a nuestra fisiología, la cual generaría por sí sola la realidad apacible.

Busca la felicidad. Hay personas que surcan casi toda su vida en la persecución de tan digna meta; otros, lamentablemente, nunca se enteran de ello o lo dejan de lado como una tarea cuasi tonta. No; realmente el cuidado de uno es lo más importante de todo.

Pensemos positivo del día que se avecina, cavilemos siempre como si los proyectos o deseos fueran a convertirse en realidad. Tal actitud es doblemente satisfactoria: da una sensación de parsimonia o bienestar al organismos y nos prepara de la mejor manera para la consecución de las metas.

Sé tu propio tamiz. No cualquier opinión o lectura acerca de ti te debe dañar. No, sabes lo que vales, tienes una idea de qué clase de persona eres sin sumirte en un trastorno psicótico o algo por el estilo.

Aprenderás que el mayor bienestar muchas veces no viene con la realización de los objetivos propios, sino con los ajenos ¿Extraño rodeo? Sí, la mente suele darse placeres variopintos por caminos totalmente diversos. Es que dar puede ser igual de placentero que recibir, aunque tal vez con una cuota extra, un plus manífico que la mente agradecerá de los mejores modos.

Los estoicos vivían, por lo menos como ejercicio, cada día como si fuera el último. De algún modo no se quedaban tranquilos si no conseguían lo planificado antes de salir al mundo en esa jornada. Por eso, lo repetimos: sé la mejor versión de ti mismo; no te quedes a mitad de camino ya que siempre tendrás mucho que dar.

Y siempre se toca la pasión, porque lo sabemos (aunque sea una verdad bien íntima): nada grande en la vida se hace sin aquel ingrediente. Y cuando disfrutamos, cuando nos percatamos que estamos dando literalmente la vida en un proyecto, ahí emerge ese sentimiento tan genuino, válido, sincero, atrevido y humano, demasiado humano.

 

Siempre puedes comenzar de nuevo. Los fatalismos, en ese sentido, deben soslayarse absolutamente. Ser faltal es apelar a un destino que nos agobia, cuando en rigor de verdad siempre podemos decir no a lo que no anhelamos. Es que somos libertades desde que nacemos.

 

Un día en el que no eres feliz, es un día perdido. Así que nuestro deseo, querido lector, es que el bienestar y la alegría estén a tu alcance siempre.

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