Imágenes con Frases de motivación cortas para niños y estudiantes

La vida es cuestión de motivación ¿Entonces, estamos diciendo que no hay vida sin aquella sazón? Sí, pero de un modo austero, mezquino, sufriente y sumamente peligroso. Lo último tiene un especial hincapié si lo analizamos con los niños, ya que los adultos son los seres responsables de esa lenta construcción del ciudadano del futuro, de quien tomará las riendas sueltas o el testimonio para continuar en el mundo, mejorarlo. La motivación, por lo tanto, siempre será una savia indispensable y eso en cualquier edad. Por eso aquí, a modo de colaboración, te presentamos imágenes con frases de motivación cortas para niños y estudiantes ¡No te pierdas el posteo!

Imágenes con frases de motivación para niños

La motivación, lo repetimos, es indispensable en la vida. Funge como una suerte de savia o energía vital que nos compele a continuar, a no cejar ante el infortunio o claudicar porque no salen bien las cosas a las primeras. Ya se puede ver, ergo, lo importante que será que los niños estén continuamente motivados.

Y parte de la motivación al niño radica en hacerlo nadar en su mejor agua o en el ambiente en donde se halla más cómodo. No debe ser una simple pieza que no entra en su casillero y, en tanto adultos, lo forzamos igual; sino estar en el sitio correcto, que siempre será el de sus deseos y apetencias.

Hacerles comprender la mecánica del esfuerzo. Es que hay una tendencia a pensar que todo lo que queremos debe desarrollarse ya, casi como un resabio de la infancia ¿Entonces cómo lo puede comprender el niño? Muy sencillamente: los sueños y anhelos muchas veces cuestan, pero eso no los hace nunca imposibles. Se necesita de trabajo y denuedos.

Cada logro, victoria o meta cumplida debe ser bien festejada por los adultos. Así como decimos que la naturaleza del esfuerzo debe ser internalizada en el niño, lo mismo la congratulación del logro. Es un índice de acompañamiento, cariño y preocupación ponderar lo que es importante para el niño y entenderlo así.

Nunca tengas miedo a ganar, ya que esa posibilidad es una entre muchas; pero es una en definitiva. Piensa siempre en positivo, en que lo lograrás y las metas se cumplirán por sí solas. Incluso, a veces, en el momento que menos lo aguardas.

 

Leer es parte de la motivación para un niño, leer es abrirles miles de mundos que nunca sospecharía con la simple visión de la vida cruda ¿Convertiremos a los niños en pueriles idealistas? Naturalmente y eso es excelente, porque el mundo necesita mucho de ellos, es indispensable que sea transformado.

Comprender, asimismo, que el error es connatual al intento, que no se puede hacer si no es con error. De eso se deriva que la frustración debe ser controlada y comprendida. Puede haber un momento de tristeza ante el mal resultado, pero no un destino lóbrego a partir de ello.

Pero los niños son demasiado sabios. Digamos que la mayoría son una especie de filósofos naturales, que no necesitan de muchas vueltas para hacerse las más elementables preguntar ¿Se ríen sin motivo? Aprendamos los adultos ¿Todo es fundamento de juego? Aprendamos los adultos ¿Quieren sin orgullo ni suspicacias? Aprendamos los adultos.

Pensemos a la sabiduría como esa alforja que nos acompaña a todas partes y puede abrirse en cualquier momento para relucir sus múltiples tesoros. Los niños con el tiempo aprenderán a aprender y aprenderán, valga la redundancia, que aprender es vital para cualquier misión, cometido u objetivo que quieran realizar en este mundo.

El resto puede creer en ti, porque ven capacidades, posibilidades u otras realides ¿Pero sabes algo? Si tú no crees en ti, querido niño, todo se complicará. Eres el centro de tus deseos y motivaciones, de tus grandes ganas y también de tus obstáculos y boicots. Mejor, siempre, tenerte como capaz de todo. Si no sale a la primera, saldrá en las subsiguientes oportunidades.

Motivemos a los niños porque si lo hacemos le abriremos un mundo con miles de posibilidades ¿No nos hemos dado cuenta aún de esa gran verdad? El mundo es lo que es según las anteojeras que utilicemos para vislumbrarlo. Esa verdad debe ser comunicada a los niños, por lo menos a modo rudimentario y sencillo.

Aristóteles, un gran filósofo griego, solía decir que la destreza o maestría solo era producto de algo ¿De qué? De la recursividad. Es decir, para ser bueno repetirás lo que haces una y otra vez, posiblemente con muchos errores de por medio. Sí, la sabiduría humana, querido niño, solo se consigue de esa forma.

Los niños serán los grandes frutos del mañana, de ahí que se los deba educar con responsabilidad, con el máximo de precisión en lo que consideramos correcto y con cierto nivel de libertad para que el pequeño sepa elegir, motivarse y cuestiones por el estilo.

Si tú crees en ti, el resto también lo hará. Digamos que la realidad es una materia dócil, que adquiere la forma según las apetencias del gran demiurgo que puedes ser tú. Eso hazlo con la vida, ya que ella solo debería pertenecerte a ti, querido niño.

¿Alguien creerá en ti? No, en la mayoría de los casos. El niño debe aprender que sus sueños deben ser cuidados, queridos y pensados una y otra vez casi como una obsesión. Es que los sueños se hacen realidad, pero es diáfano: luego de mucho esfuerzo y quizás algún resbalón de por medio.

La amistad también será parte de la motivación. Porque esta es justamente tan compleja que necesita de la energía propia y de la ajena, a tal punto que no sabemos cuándo comienza una y la otra. En todo caso, las dos son medulares.

Intentar ya es la gloria. Sí, ese debe ser la gran premisa para un niño. Infundir temor, creer que se puede fracasar solo traerá como resultado adultos retraídos el día de mañana. Que se esfuercen, que el conato sea su mejor amigo y que no le teman nunca al error. De este se salen grandes empresas.

Amor y verdad deben ser también pilares en la vida de los niños. No, no nos quedemos solo con la frialdad especulativa. Un niño amoroso y ferviente buscador de la verdad no solo será óptimo el día de mañana, sino que será de los buenos. Este es el bando en el que siempre vamos a querer estar.

Pensemos que el niño es una tabla rasa, dispuesta a adquirir múltiples cosas. Sí, lo hemos olvidado; en algún momento fuimos niños y eso también fue increíble. Así que el respeto, la intregridad, abnegación, misericordia y empatía también deben ser aprendidas, en medio de un clima absolutamente motivacional.

Puedes llegar a donde tu quieras. Sí, aunque ese no sea el corolario verdadero siempre, el niño sentirá un estado de libertad que lo potenciará, lo llenará de virtualidades que solo le permitirán, a la larga o corta, cumplir sus más entrañables sueños. Lucha, intenta, no te preocupes por el error; todo tendrá solución salvo el no luchar por lo que quieres.

 

Siempre una aprobación del adulto al niño es un guiño importante al grado sumo. Es que debemos aprender, como mayores, que a los ojos del niño somos seres de plena autoridad y sustantivos. La palabra pesa, ergo, la palabra con los pequeños debe ser responsable.

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