Imágenes con frases emotivas y profundas de amor y amistad

Hay ciertas situaciones que nos mueven al lirismo, que nos convierten en poetas intempestivos. El amor en sentido lato seguramente sea una de ellas: con una persona especial, con un amigo, con un familiar en lo estricto nos damos cuenta de muchas cosas. Ya el solo hecho de vislumbrar la modificación en nuestra conducta es un excelente indicio de todo: nos volvemos abnegados, cariñosos, sesudos en la preocupación del otro. Cada persona sacará las conclusiones pertinentes si es bueno malo esto; aunque si es innegable. Por eso, bajo esa sintonía, te presentamos imágenes con frases emotivas y profundas de amor y amistad. Como siempre, te traemos el mejor material ¡No te pierdas el posteo!

Imágenes de amor profundas y sinceras

El amor es demostración y vale la pena recordarlo. Es decir, debe quedar afuera todas esas personas timoratas, pusilánimes, poco industriosas y que dan por hecho realidades. No, la conquista siempre continúa.

El lirismo amoroso se observa desde esa sensación interior de torbellino, desde esa realidad en la que explotamos por todas partes porque debemos dar cuenta de algo que pasa adentro. Hay un mundo, un tembladeral, una necesidad indispensable de hacer exterior.

Cuando se produce la correspondencia en el amor, no puede haber algo más lindo. Porque si a la vida nosotros le damos sentido, con el amor sentimos que se añade uno nuevo. Nos levantamos de la cama con oras energías; hay otro motivo para salir adelante incluso en los momentos lóbregos.

El amor debe ser respetado, debe ser producto de gente sincera, tanto para lo bueno como para lo malo. Es decir, hay necesidad de un imperativo categórico insoslayable: pensar en el otro. Y respetarlo, claro está.

El amor nos da una gran responsabilidad y un enorme poder. Tenemos a otro ser abierto, casi como los pétalos de la más tierna rosa y endeble. Tratemos de pensar siempre. entonces, cómo actuamos a partir de semejante coyuntura. No seamos egoístas; realmente seamos abnegados de comienzo a fin.

El amor también es abnegación, versa sobre ese extraño sentimiento en el que nos ponemos en el lugar del otro ¿Empatía? ¿Condolerse? Sí, todo eso y mucho más. Hay que celebrar el amor entonces.

Tu amor es lo más importante que tengo. Eres la flor preciosa del jardín que siempre cuidaré.

Un jardín puede servir como perfecta metáfora del amor: hay cuidado, hay amor, hay exasperación en el control y hay una mano que se ve en cada rincón. No la dejamos a la vera de la vida; todo lo contrario. El amor se le parece mucho, ya que merece similares menesteres y miramientos.

Todo lo dicho deja en claro quién es el sujeto perfecto en el amor: la persona industriosa, no importando el sexo para no caer en un machismo encubierto. Hay que actuar, hay que demostrar, hay que ponerse el overol, ya que siempre el otro será una incógnita. Lo único que podemos hacer, entonces, es tratar de acortar semejantes puentes o distancias.

Tener ganas de esa persona. Que el pensamiento, el nuestro, ya no lo dominemos; que encantamientos mágicos nos lo hayan raptado. Sí, el otro amado ocupado todo; incluso en su ausencia porque no deja de ser una presencia absoluta, casi total.

Hablamos con otros de ella o él, escribimos, pensamos, nos sentimos conmovidos. El amor hace más rica nuestra interioridad, nos llena de una productividad que tal vez antes no existía. Hablamos realmente de una bisagra, de un antes y un después. Cuestiones para celebrar, por lo tanto.

El amor tiene que ser simple, aunque no ramplón. Debe ser simple en la honestidad, en la demostración, en el cariño, en la abnegación y tal vez también en la misericordia. No debe ser ramplón, vulgar, prosaico, aburrido, descontado, dado por hecho y todo lo que se asemeje.

Imágenes con frases de amistad profundas e inspiradoras

Las palabras fluyen por doquier. Algunas veces las tomamos; otras somos indiferentes con ellas; pero también ocurre que nos damos cuenta que hay personas que nos pueden ayudar a decir lo que no podemos anunciar, lo que pasa por la cabeza pero no tiene vocablos aún. Aquí te queremos ayudar en ello, querido lector.

Al igual que el amor, la amistad debe cuidarse. En rigor de verdad, la soledad, la falta solidaridad y la injusticia del mundo nos puede servir para persuadirnos de ello. Hablamos de un auténtico milagro.

A veces el hombre funciona, por lo menos, viendo de cerca lo doloroso y negativo. Sentir la inhospitalidad del mundo, el desarraigo absoluto, el ser supernumerario, puede que sirva para darnos cuenta lo valiosa que es la amistad, lo importante de su mantenimiento y proliferar.

Para un amigo no somos sobrantes, ni efímeros o mucho menos instrumentos para otros fines. Somos en sí mismos, únicos, particulares en lo maravilloso y digno de compartir cada momento importante de sus vidas. Apreciemos eso siempre, porque son sentimientos que no germinan en cualquier suelo.

Una misma alma en dos cuerpos. Ese milagro se produce cuando verdaderamente existe la empatía, cuando se puede uno condolerse del otro, cuando realmente las ganancias ajenas se sienten como propias. Ahí, verdaderamente, la palabra prójimo tiene algún sentido.

Que la distancia nunca sea argumento para abandonar o dejar un amigo. El tiempo es bastante prolongado en esta tierra para no poder ceder un poco a esa persona que tanto nos ha acompañado, ayudado y nos ha dado felicidad. A veces las ecuaciones son sencillas.

Las amistades tienen, cuando son inteligentes, una suerte de criba o tamiz. Nos damos cuenta a la larga, en el mismo devenir de la vida, quién sí, quién a veces y quién nunca. Es un arte difícil la del discernimiento, pero siempre indispensable.

Con el amigo se produce una extraña sinergia: con él perdemos privacidad o mejor dicho él gana terrenos muy propios, incluso vedados hasta a nuestro inconsciente. Así son las cosas y es importante pensarlas de ese modo.

¿Y nos enoja perder privacidad? ¿No nos agrada poder pensar con alguien en voz alta? No, al contrario: hay una sensación de alegría y libertad en nosotros muy grande.

Un amigo es una verdadera luz en la oscuridad, aunque suene trillado. Nunca desdeñemos a esa persona que de las penumbras de nuestra existencia puede sacar momentos gratos y felices. Es algo sumamente importante que alguien nos haga vislumbrar la realidad de ese modo.

Todo lo que es caro, importante en nuestra vida se puede llamar de muchos modos. El amigo es un ángel, un camarada, un acompañante, un viajero o lo que sea.

Si hay una enemistad momentánea o incordios varios, lo mejor es que sean pasajeros. Porque eso es lo importante siempre: recuperar ese lugar de felicidad. Suele decirse que uno siempre vuelve a los sitios donde amo. La amistad es la tierra más fértil de todas.

El tiempo con un amigo no es excusa: siempre podemos hacerle un lugar, siempre tenemos un sitio próximo para con ellos, una oreja presta y una lengua dispuesta a lanzar verdades variopintas.

La vida tiene mucho de justo medio o, por lo menos, tendría que ser así: es necesario cierto nivel de orgullo para que no nos pasen por arriba; pero a veces lo podemos desdeñar si eso equivale a recuperar una encomiable amistad.

Ser agradecido, siempre, con esas pequeñas realidades y personas que nos alegran la existencia.

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