Imágenes con frases para luchar por el Amor

El amor tendrá que ser una lucha o no será nada. Puede sonar como frase fuerte, un tanto esquiva para muchos; pero no deja de tener una gran realidad: el amor es una constante conquista. Seas de las personas que lucharon mucho por conseguir ese ser amado o que haya sido todo más o menos fácil, no deja de haber lucha, pugna, un bregar constante por querer siempre lo mejor o aspirar, por lo menos, a un buen sostenimiento. Aquí te vamos a ayudar un poco con semejante empresa, por eso te presentamos imágenes con frases para luchar por el amor. Como siempre, te traemos un material precioso para descargar, compartir y, sobre todas las cosas, disfrutar ¡No te pierdas el posteo!

Hermosas frases de conquista y amor

El amor tiene que ser una conquista, porque habla de seres que no lo dan por hechos. Esa cuestión de estar cómodos en una silla, abstenerse a la rutina y no hacer nada por el supuesto ser amado, no puede existir.

Y, sin embargo, debemos luchar contra la rutina, esa alimaña que le quita la magia auroral a todo, que nos extirpa la enorme posibilidad de ver las cosas como la primera vez. Pero cuando estamos en el fragor de la conquista eso no se piensa; somos directamente arrojados.

Piensa en sus labios y en los tuyos, cavila sobre ese rompecabezas perfecto al que le falta una pieza para cumplir con todo y esa es el sujeto amado, el objeto de cada una de nuestras reflexiones, el que está libre de críticas y lo hallamos por todos los sitios habidos y por haber.

¿Estamos cerca? ¿Podremos estar cerca? Todos esos interrogantes se responden con el accionar. Y no hay que temer la respuesta, incluso si duele o hiere, porque lo real es siempre mejor a lo imaginario. El tal vez reconforta por ahí al orgullo, a lo inmediato de nuestro sentimiento; pero a la larga se padece, porque juega con eternas posibilidades.

Extrañar a ese ser que poco a poco comienza a convertirse en algo importante. Nuestra vida adquiere otro cariz, nos levantamos con otras ganas. Si el existir se basa en los fundamentos o motivos, aquí bien podemos añadir uno flamante.

En la lucha no hay garantía. Ni en el proceso de conquista ni mucho menos luego. Hay que arriesgarse; es una empresa para pocos. Pero, lo repetimos: siempre vale la pena. O, en todo caso, semejante ecuación la tendrás más que clara tú.

Con esa persona podemos volar a lugares inimaginables. Nunca sospechamos que la vista es tan poco, porque en rigor de verdad se siente el cariño por todo el cuerpo. Desde el último pelo a la punta del pie; todo se conmueve.

Nunca hay que avergonzarse de lo que llegamos a realizar por amor, solía declarar Shakespeare. Y añadía que si nunca efectuamos esas locuras, que sacan con el tiempo una sonrisa o sonrojan, es que nunca amamos.

Amar a la otra persona también es una gran responsabilidad para el otro. Sabe que debe cuidar algo preciado, un sentimiento que no se obtiene en cualquier momento.

Cuando amamos no necesitamos la presencia del otro, por más que la anhelamos a cada instante. Es que su ausencia es una presencia que se ahonda, que ocupa todo ¿La recordamos en cada rincón o sitio inhóspito? Sí, seguramente.

Tal vez las posibilidades de la mujer siempre sean mayores que la del hombre. Ella elige; él se pone el overol, según algunos. En estos tópicos cada persona sacará sus conclusiones.

El beso es una condensación del amor. Si pensamos en una imagen que lo refleje, que lo traiga a colación, que lo arranque de la serenidad de las ideas, es un beso. Con ellos volamos, nos perdemos, hacemos caso omiso al exterior y nos sentimos extasiados de felicidad.

Y hay mucho de misticismo en el amor. Se podría añadir que semejante felicidad, en la que perdemos la individuación, se asemeja mucho a un éxtasis sublime. Así son las cosas y es hermoso.

Y en cada palabra, frase o sentencia podemos encontrar esas que nos faltan a nosotros. Siempre es bueno tener el vocablo justo para atinar a lo correcto.

El amor puede que sea fugaz y el hombre es ese eterno soñador que intenta convertirlo en algo perenne ¿Se puede o es una empresa quijotesca? No, siempre se puede y es esa creencia la que nos convierte en seres realmente fuertes.

Triunfar en el amor no por jactancia, orgullo o vanidad. Todos sentimientos, dicho de paso, individuales. Uno quiere triunfar en el amor para ser mejores, porque nos sentimos así con esa persona. De la felicidad, entonces, no puede provenir nada malo.

Nunca te quedes con las ganas. El fracaso no es malo; habla o da cuenta de un intento.

Poco importa si en la vida nos llenamos de conato ¿Acaso nos ponemos a pensar todo lo que perdemos por miedo? Las situaciones se escapan y los momentos adecuados se deben generar. Agarraremos por los pelos a la oportunidad para que nos dé sus hermosos frutos.

Con esa persona todo es diferente. Siempre hay una cuenta que suma, algo que es positivo, que deja sonrisas, sueños, proyectos. Sí, estallamos con esa persona de felicidad, a veces tan peligrosamente que pensamos ya todo con ella y no dejamos nada al azar o al momento. La parsimonia es buena consejera a veces.

Si sufrimos y el resultado es positivo, bienvenido sea ¿Pero acaso conocemos el resultado? No y nunca. Y de ahí deriva, justamente, lo hermoso del hombre. Que siempre intenta porque se da cuenta que se juega grandes cosas en ese mismo intentar. El resultado es todo, pero bien podemos hacer caso omiso si nos atemoriza.

El amor puede ser simple si dos personas no tienen tapujos ni dudas. Siempre el otro equivale al enigma, a no saber a ciencia cierta bien qué piensa de nosotros o cómo nos quiere. Pero nos hacemos fuertes, sin lugar a dudas con el tiempo. Los timoratos del pasado, a fuerza de experiencia son los atrevidos o temerarios del presente.

Pero dejemos de lado lo frío, lo calculador, porque precisamente eso indica que tal vez el amor no esté presente. Este sentimiento, en rigor de verdad, es impetuosidad, desenfreno, desenfado y todo lo que se parezca.

Nunca es bueno pensar en negativo antes de algo importante, como, naturalmente, una conquista. Necesitamos pensamientos positivos siempre que inunden nuestra imaginación. La mejor disposición es buen augurio y si el resultado no es el esperado, hay una dulce derrota.

Tenemos una manía por poner en palabras lo que sentimos. Somos filólogos innatos: siempre rodeados de vocablos. Y más si se trata de cuestiones del amor. Sin embargo, tal vez aquí sea lo mejor sentirlo sin más.

Luchemos por lo que queremos en cada situación de la vida y dejemos que el fracaso lo sientan el resto. Tú no fracasas; solo fallas al intentar. Pero recuerda: siempre se puede ganar.

Los riesgos son equivalentes a los logros de conseguir algo bien valioso. Sabemos que esa persona nos pondría en otro plano, nos haría realmente personas felices ¿Entonces por qué dudamos? El miedo no sirve de nada, ya que solo paraliza. Conquista sin tapujos ni aprensiones.

 

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