Imágenes con frases de mejores amigas para Whatsapp y Facebook

Cierto pensador solía decir que hay un gran o mejor amigo, el resto pueden ser buenos camaradas ¿Y eso por qué? Porque la cantidad de amor, pasión, el cara a cara, los secretos, las dudas y sospechas solo pueden ser compartidas con una sola persona.

Cuando ya eclosionan terceros advienen zozobras, luchas entre amistades y una persona que no sabe a quién otorgarle más tiempo. Claramente semejante aritmética amistosa no es fácil de llevar adelante, aunque sí anhelamos aquí que le dediques tiempo a esos prójimos tan importantes. Te presentamos imágenes con frases de mejores amigas para WhatsApp y Facebook. Como siempre, te traemos un bello y útil material ¡Imperdible!

Imágenes con frases de mejores amigas

Pero las mejores amigas pueden existir, no importando si le podemos dedicar mucho tiempo a la amistad o poco, si en algunos casos hacemos diferencias azarosas. La amistad, en rigor de verdad, tiene que estar por encima siempre de semejantes puerilidades.

Aristóteles solía decir que la amistad es una alma, la misma, en dos cuerpos. Y si a ese termino tan vago como alma o espíritu lo asociamos a la sensibilidad, no estaríamos tan alejados. Sentimos una empatía muy grande con las grandes amigas.

Las amistades cambian y, con el tiempo, te das cuenta que a veces lo que vale no son tanto las horas compartidas, como los momentos. Es decir, que prepondera la calidad sobre la cantidad. Y no está mal: todo muta, se modifica y no tiene que ser para peor.

La amistad es amor y el amor se conserva, se guarda, se cuida como algo bien preciado. A veces sería bueno no tener que sufrir el contraste para aprender; no tener amigos para ponderar lo bello de este sentimiento que te hermana, posiblemente, para toda la vida.

En cada accionar, frase, suceso o dicho dirigido a esa gran amida debe estar la cifra de una ponderación absoluta, una que diga esto: gracias por existir y por ser parte de mi vida, como yo soy de la tuya.

La felicidad es algo muy grande, ciclópeo, para que un solo cuerpo lo pueda contener. Necesitamos siempre que otro sea parte, que se deslumbre por lo mismo, que participe, incluso. La felicidad, ergo, con los amigos en lo mejor que nos puede pasar.

Y es en los momentos difíciles donde te das cuenta que la amistad supera el mero hedonismo, el buen momento condensado. No, también en los malos, en los que el otro necesita de manera urgente, es cuando la amiga está presente. Un abrazo, un consejo, la atenta escucha de cada vocablo, es el mejor regalo que se puede hacer. Es más, todo eso indica una cosa muy valiosa: yo estoy a tu lado.

Por eso no existen las amistades baratas, volubles o tornadizas. No. En rigor de verdad la amistad es dura como el roble más fuerte y soporta cualquier tempestad. Hay mucho amor, cariño, atención de por medio para tirarse junto a los trastos del olvido.

Y uno mismo siente que se ennoblece ante el deseo genuino y sincero que quiere que a la amiga le vaya bien, incluso mejor que a una si es posible.

Las buenas y en las malas. Las primeras para disfrutar; las segundas ocasiones para ayudar, cooperar, escuchar, compartir, dar contención. Ambas son importantes, porque las amistades necrofílicas, que abundan solo en lo malo, no son buenas. El justo medio es el mejor consejero en estas cuestiones.

Y con el tiempo, con el mucho trajinar y andar te das cuenta que la hermandad puede no ser innata ¿Y eso la convierte en algo artificial? No, justamente en más pura, porque no ha sido impuesta, sino que ha sido fruto de una verdadera elección.

Lo hermoso de la amistad es que uno podría decir que está ahí llego o un sucinto basta. El lector seguro se preguntará entonces el porqué de lo bueno de semejante situación que cortaría la amistad. Pero le contestamos: es bueno porque recalca como la amistad es una constante elección, que se renueva una y otra vez. Soy lo que elijo ser; somos lo que elegimos constantemente.

Un querer que lo inunda todo y que a veces no necesita de muchos vocablos.

Cualquier sofocamiento o ahogo es una buena ocasión para que aparezca una amiga al rescate, siempre presta a ayudarte sobre todo cuando deduce que por ti misma no puedes. Por otro malo, nunca es negativo pedir ayuda. Ser obcecado en tales circunstancias sí.

Una hermandad que no es de sangre, pero que es algo más importante: de existencia. Lo primero es azar; lo segundo elección concienzuda. Hay una gran distancia o diferencia entonces.

La vida está hecha para ser felices y esa felicidad ser compartida. El ser humano es gregario no solo por necesidad material, sino, sobre todo, por lo espiritual. Solos somos muy poco; en conjunto, a veces, podemos cualquier cosa.

No hay nada más hermoso que perderse en la carcajada de quien te entiende, te comprende desde las mínimas muecas hasta los más grandes ademanes. Hay un código interno, una camaradería segura que es sabrosa en sí misma.

Y con amigas locas, que rompan esquemas, que tiren a los trastos inhibiciones tontas, seguramente todo será más bello.

Al final la vida se cuenta según los momentos en los que te ríes. Sí, semejante mueca o expresión corporal es la perfecta epítome de la felicidad. Por lo menos, en la mayoría de los casos.

Diversión y amigas debe ser un denominador común. La amistad no solo debe sentir regocijo en el acompañamiento del dolor, sino en la convivencia del placer. Sin anular lo primero, hay que querer lo segundo.

Y nos damos cuenta, asimismo, que somos agraciadas, que tenemos suerte, porque otra explicación no hay ante las amigas que tenemos. Entonces el agradecimiento nunca viene mal: a ellas, al todo, al cosmos, al azar, a Dios, la fortuna, quien quieras.

Risas y risas. La vida es muy breve para amargarse, para tomarse todo con rostro torvo y serio. En rigor de verdad, quien ríe sin parar posee una sabiduría muy profunda: se dio cuenta que la vida es juego, en el que cada persona cumple un papel. Puede ser importante, naturalmente, pero no excesivamente para soslayar la felicidad y la algarabía.

Saber que en el mundo otras personas piensan en nosotras, nos quieren, nos protegen, están atentas, es algo muy bello. Siempre es bueno conocer esa realidad, no darla por descontada o por hecho. Consideramos que la base del agradecimiento es la toma de conciencia de una situación bondadosa para una.

Ni las máximas tempestades pueden dañar una amistad verdadera. Es esa rama fuerte, enhiesta que soporta las tempestades más fuertes; el arco que se tensa sin nunca quebrarse. De hecho, para ponderar y conocer esa fortaleza ciertos obstáculos a la amistad nunca vienen mal, como por ejemplo la distancia.

La amistad deberá ser siempre sincera y leal. Para nuestras amigas tenemos que convertirnos en seres transparentes y no abrigar dobleces ni segundas intenciones. Si existe eso estaríamos muy lejos a la realidad de la amistad.

Y la demostración es vital. El otro solo sabe por medio de tu accionar lo mucho que lo quieres. No te guardes nada, no dejes reservas; sé un fuego bien fuerte, incandescencia pura.

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