Imágenes con frases sobre los sueños, metas y logros

Eduardo Galeano, escritor uruguayo, solía utilizar una metáfora muy linda alrededor del arcoiris. Se sabe que esas preciosas manifestaciones de la naturaleza no se tocan, por más que nos acerquemos. Lo mismo sucede con las utopías, aunque claro está, aclaraba, sirven para caminar y progresar, podemos añadir. Los sueños, metas y logros tienen la misma funcionalidad: algunos se dan; otros fueron aprendizajes en un importante camino. Bajo esos lineamientos te mostramos imágenes con frases sobre los sueños, metas y logros. Un material que te encantará, que servirá de superación para ti y tus seres queridos ¡Imperdible!

Imágenes con frases de logros y sueños

El sueño debe ser un gran motor de la vida. Ese sitial que observamos, quizás desde lo mejor, pero que nos impele a movernos, a internar, a seguir adelante pese a cualquier vicisitud de la vida. De eso se trata, justamente.

La vida merece sacrificio porque el sacrificio nos da cuenta que costó pero se logró y sobre todo nos da la cifra exacta de que todo lo obtenido partió de nuestro sudor y lágrimas. No nos gusta lo regalo siempre, lo que cae de arriba, sobre todo cuando hablamos de las grandes cosas de la vida.

Piensa en positivo y atraerás lo positivo. Y eso no por una clase de magia extraña, sino porque harás lo posible e imposible casi sin darte cuenta, de manera mecánica porque entiendes que así se hacen las cosas, así los sueños se convierten realmente en realidad. El resto es pura charlatanería.

Los caminos no son rectos como flechas, los logros no llueven del cielo. Pero digamos la verdad: ¿se generan buenos conductores, los mejores, a partir de derroteros simples y sencillos? ¿No necesitamos mucho de zigzag, de terreno escarpado o difícil para ser versados del tema?

La vida es un enfocar. A veces el estar muy perdido en la totalidad, el ver lo que se debe hacer por todas partes y no focalizar nos convierte en algo irresuelto. Un camino que no se tiene que escoger, entonces.

Si te caes te levantas, porque justamente intentar es caer, fallar, tropezarse y todas esas metáforas juntas. Nadie llega a la perfección de una, al mejor estilo deidad o de un pistoletazo, como solía decir cierto filósofo. Somos errores que trabajamos, casi como orfebres, y los pulimos demasiado hasta que ya no se ven sus excrecencias.

Y es necesario ser obstinado, algo obcecado con la vida. Si te caes tomas impulso, arremetes con más fuerza porque así se debe hacer. No queda otra si tus sueños son lo suficientemente fuerte para seguir intentando. Cuando hay seguridad en tal cuestión, de hecho, ni siquiera se problematiza.

¿Pero qué pasa cuando llegamos al sueño logrado? ¿Cuando lo obtenemos? Bueno, posiblemente pierda su rasgo ideal, incluso se le extirpe un poco de su hermoso brillo; pero adquirió la seguridad de lo material y también su realidad. Luego, posiblemente, seguiremos con otro cometido.

Los límites en sí no se conocen muchas veces: el timorato los deja lejanos, distantes, porque sabe que están hechos justamente para limitar ¿Pero qué hay más allá de ellos? Para esta clase de hombre, desgraciadamente, un trascendente intocable.

¿Y el hombre que rompe límites por sus sueños? Esa persona es muy impiadosa y que elige intentar. Siempre existieron en todos los tiempos, son Ícaros que vuelan muy alto importándole una nada si se queman y caen; irreverentes absolutos. Pero los límites se conocer y se superan gracias a ellos.

Imposible es una palabra que no sirve para mucho. Solo nos limita, así que si aparece esa barreta entre tú y el sueño anhelado, lo mejor será romperla de manera absoluta. Luego te sentirás muy bien, con confianza para seguir adelante, además de asombrado por llegar a un nuevo territorio.

El ser humano debe recordar que es un ente que se asombra y se intriga. Que ve la bóveda celeste sobre su cabeza y se pregunta el por qué de todo. Justamente en esa mirada escudriñadora está el combustible para obtener grandes logros, para que los sueños no sean algo siempre distante sino bien cercano y real.

Al fin y al cabo, más allá de citas, frases, sentencias de autoridades, teorías o teoremas, todo se reduce a una simple realidad anímica: es cuestión de tener ganas. Con ellas somos energéticos, ligeros, solucionamos problemas, los hacemos a un lado, somos expeditivos y encima contagiamos al resto.

Merecer es una idea linda solo por una cosa: porque te puede llevar a querer más a partir del sentimiento de insuficiencia y carencia que tienes. Sabes que estás para más. Pero, por otro lado, no seamos niños: si no desarrollamos esas ganas no hay mucho más.

Hay que dejar de lado las excusas porque inmovilizan de una manera terrible. En nuestra mente somos rápidos para responder, incluso para dar una explicación que nos tranquilice a nosotros mismo. Pero debe haber algún sitio de eso que somos donde sentimos que nos hemos fallado.

Y en ese sitio donde sabemos que nos fallamos las realidades son distintas. Ahí hay amargura, temor y ganas, pasión. Que ese trono de la sinceridad sea el acicate exacto para seguir adelante, para no acobardarse, para pensar que lo podemos lograr.

Lógica del logro: por lo generan trata de una realidad que se opone a nuestros sueños, una barrera que nos separa y, sin embargo, es superada hasta con felicidad y soltura. Luego la sensaciones agradables proliferan porque sabemos que no nos hemos fallado.

Miedo es una palabra horrible y una sensación peor. No es agradable sentir indefensión, que corremos peligro; pero hay que dejar ello de cara a nuestros sueños ¿Porque qué esperamos? ¿Qué alguien lo realice por nosotros y nos dé su logro, casi como regalo con moño y todo? No, en esta vida hay mucha competencia.

La persona que sabe a dónde se dirige es fuerte y poco le importa lo que se entrometa. Consideramos que el gran dilema de la vida posiblemente sea que hay muchos individuos sin saber a dónde ir. Es decir, ni siquiera se pueden preguntar sobre los medios o perderse en uno de ellos, porque no tienen claro el fin mismo.

Decir que los sueños no tienen vencimiento es bueno, siempre y cuando no sea una excusa para el inmovilismo, para el típico después lo intento. No, realmente una realidad así solo debe servir para que lo intentes, fracases en todo caso, pero vuelvas a intentar.

Los caminos pueden tener algunas piedras, aunque eso no tiene que ser límite de nada.

Sueña, pero en algún momento despierta.

A veces es bueno pensar lo contrario: que los sueños sí tienen fecha de vencimiento, sobre todo en el caso de las naturalezas timoratas. Tal vez, a partir de esa tesitura, los conatos proliferen.

El que te diga que no lo vas a lograr puede bien callarse, aunque tú mejor debes demostrarle que habló en vano. El no puedes, para los intelectos perspicaces y combativos siempre fue un grito de guerra para la acción. Poco importa lo que digan terceros, y si importa hay que utilizarlo como acicate.

Si el amor te liga a lo que haces, es difícil que todo salga mal. Es ese cariño universal lo que, tarde o temprano, te topa con lo realmente querido.

 

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