Frases de canciones de amor, románticas, clásicas e inolvidables

No es fácil escribir. Es un arte de tranquilidad, de la repetición y el sosegamiento para ser un verdadero experto. No por algo Aristóteles decía que más que inteligencia es recursividad. ¿Pero escribir bajo ritmo? ¿Hacerlo a la par de guitarras, bajos, baterías, instrumentos de vientos y más? Eso sin lugar a dudas es más difícil y muy digno. A eso, aquí le vamos añadir las cuestiones del amor, siempre tan insondables y sustantivas. Por eso te presentamos frases de canciones de amor, románticas, clásicas e inolvidables. Como siempre, te traemos el mejor material ¡Un posteo imperdible!

Frases de canciones de amor

El amor es algo sumamente importante en nuestras vidas, a tal punto que podríamos decir que es algo casi intrínseco al hombre. De alguna manera por lo menos el conato existe, aunque la correspondencia no se dé. Dolores, cariños, nervios, proyectos, absolutos, promesas, perfidias y engaños. Todo ello existe, en compleja mezcla. Este posteo busca revivir tus buenos sentimientos con el amor o esas batallas internas, además del agrado de la música.

Y las canciones sirven para profundizar, con una hermosa rítmica que ayuda a incorporar.

Estamos en algún lugar, ensimismados con una tarea y, de manera súbita, se escucha nuestra canción predilecta. Nos hace acordar bellos momentos, nos saca una sonrisa y nos transportar a un mundo distante, diferente.

La rítmica siempre ha ayudado a la memoria. Los trovadores, aedos y poetas de todos los tiempos han sido seres con una capacidad de recuerdo asombroso (no podríamos creer hoy lo que memorizaba un contemporáneo de Platón). En nuestro caso más austero no deja de servir para funcionalidades similares.

El amor siempre nos golpea, nos duele, nos asombrosa o embelesa. Lo que sí podemos decir, ante semejantes evidencias, que no pasa desapercibido en nuestras vidas. Y está bien que sea así, suponemos. Nos dejamos llevar por él.

Y siempre hay un fragmento de canción, que llevamos a todos lados, que cantamos en la ducha, en el recital y que a veces sometemos a la reflexión.

Primero paso a la no jactancia: darse cuenta que existe gente que se puede expresar mejor, que tiene una capacidad portentosa para dar objetividad a eso que le pasa por dentro. Un lirismo sutil, refinado, que asombra a ajenos.

Poder decir adiós, es crecer. Eso lo decía Cerati. Y sirve para pensar una hermosa metáfora: la mano que sostiene una soga a la fuerza ¿Sufre? Sí, seguramente se dañe. Entonces, mejor soltar. Lo mismo acaece con esos amores espinosos que a veces la vida nos da. Una metáfora hedonista, por tanto.

Y las lágrimas sacan angustias, sirven para tener una especie de catarsis; pero, como todo, deben tener un límite. Uno se cansa de sufrir porque de algún modo se da cuenta que realiza un espectáculo tétrico. Hay que ser egoísta a veces, aunque cueste.

El amor puede dejar heridas, porque justamente no es algo mecánico ni lineal. En definitiva, nunca sabemos a ciencia cierta qué piensa el otro de nosotros, de los proyectos, del futuro y yerbas similares.

Tal vez lo más sano en una relación sea aceptar al otro como es, no en tanto esencia, sino como constante afición que se renueva. La otra opción es no embarcarse en tamaño vínculo. Lo que siempre no conviene es intentar cambiar, modificar al otro. Eso a la larga sale mal y todos terminan heridos.

El amor es un milagro, ya que si pensamos seriamente la coincidencia solo nos dice eso. Miles de personas y escoger a esa, miles de sensaciones, emociones, ideas y sin embargo seguir seleccionando al mismo individuo. Otros tal vez piensen que es simple azar.

Luchemos siempre por el amor, aunque sea complicado. Hay unas ganas, un impulso interno que nos compele a ello, siempre. A veces hay que escuchar ese pequeño ser que habla en nuestro interior. El cuerpo, tal vez, sea el sitio de la armonía absoluta.

Poco importa si amó antes, ahora tú eres el escogido. Si bien se vive siempre el amor como absoluto, hay que comprender que todos tienen sus historias. Está mal negarlas, apartarlas e invisibilizar las propias para ofuscarse con las ajenas.

El amor puede ser una bella adicción. Es que si lo pensamos, todos han caído en él como si fuera la fruta más deliciosa. Hay una tendencia a quedar atrapados, tal vez para el resto de la existencia.

Algunos dicen que no hay casualidad, sino causalidad. Cualquier causa tiene su efecto, la cuestión está en los ojos que la vislumbran y le dan una explicación. Materiales, fabulosas, lo que sean.

El amor tiene siempre un código propio, algo que queda en dos, que nadie más conoce. Pero también posee otra peculiaridad: a veces lo generado se desconoce, ya que en definitiva la mínima unidad es justamente esa mónada llamada hombre.

Cuando las excusas abruman en el amor, cuando ponemos palos en la rueda a todo, tal vez ese sentimiento se esté escapando. Hay que escucharse un poco más y no dejarse llevar, en estos casos, por opiniones y pareceres de terceros.

Despertar queriendo soñarla. Es que el ser amado adquiere un rasgo de totalidad. Su ausencia es una presencia absoluta en cada rincón, sitio, escaparate. No la vemos, pero la vislumbramos porque el corazón está absolutamente arrobado. Un sentimiento hermoso si es correspondido, naturalmente.

El amor se puede banalizar, porque justamente es complejo y parte de él tiene una cara muy oscura. Hay gente que tiene la dicha de nunca verlo; hay otros, en cambio, que son asiduos de esos parajes lóbregos.

El amor no es una ciencia matemática. Y, justamente, esa falta de cálculo puede ayudar a cierto nivel de imprevisibilidad. Puede ocurrir en cualquier sitio o momento. Suele decirse que cuando menos se espera llega.

Hay canciones que tratan al amor en toda su extensión. Y está bueno no quedarse siempre con el final feliz, con la historia celeste como cielo, ya que sabemos que todo puede ocurrir contrario a lo que anhelamos.

El hombre es ese ser que progresa en medio de tristezas, rupturas y, sin embargo, sale adelante. No podemos creer en la positividad absoluta del Génesis; tiene que haber una revolución constante porque nosotros la vislumbramos en la vida sin cesar.

La música es una invención hermosa para el ser humano. Cambia estados de ánimos, realza recuerdos, lleva las vivencias a otro estadio, nos regocija sin más. Algo emocionante debe de tener.

Aquí te hemos dejado una buena cantidad de imágenes con frases de canciones románticas. Una variedad de bandas y autores que supieron darle palabra a ese estado/sentimiento que llamamos amor y que tan complejo es. La identificación en muchas de ellas pueden ocurrir, además de que son excelentes para descargar, compartir o simplemente vislumbrar en soledad.

Esperamos que el material sea de tu agrado, querido lector.

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