Imágenes con Frases Positivas para comenzar el día

Siempre es bueno comenzar con una sonrisa la jornada. Aunque, en rigor de verdad, estamos cometiendo un craso error al decir eso: la sonrisa, el bienestar fisiológico puede ser anterior, pero también posterior a pensamientos absolutamente positivos, quizás provenientes del día anterior o un suceso apacible. Sea como sea, en tales condiciones anímicas sentimos que el mundo es nuestro, que las posibilidades se abren como portones universales, que las dificultades son nimias o prontas a resolver; en definitiva, que cualquier problemática no merece nuestra depresión o tristeza. Aquí queremos constribuir a semejante realidad, por eso te presentamos imágenes con frases positivas para comenzar el día.

 

Imágenes con frases positivas para comenzar el día

Siempre una crisis es una oportunidad, aunque no lo veamos así en el inicio. Es que somos seres inerciales, lo cotidiano da seguridad; pero el cambio, en ese sentido, no tiene porqué ser negativo. A veces es ocasión para modificaciones positivas, de ahí que los espíritus inquietos, lo que no buscan siempre la comodida, salgan ganando en tales tesituras.

La cuestión siempre estará en la mirada: no importan las riquezas, las infinitas dignidades o el poderío desmedido si tu mirada siempre está mirando un más allá desde la frustración, y todo porque quiere más. En cambio, la sobriedad es positiva porque se da cuenta que lo bueno es accesible, la felicidad es asequible siempre y no podría ser de otro modo.

El fracaso, entendido de manera fatalista, nunca será una buena opción ¿Por qué? Porque estanca, nos llena de temor y éste siempre será el peor aliado. No, mejor es comprender que el error, equivocarse, siempre será oportunidad de una nueva enseñanza, de un aprendizaje que se hace tal vez con heridas, pero que deja una cicatriz didáctica.

Piensa positivo y vendrán realidades positivas ¿Es magia? ¿El ser humano es un ente alquímico? No, en rigor de verdad accionamos en la materialidad con esas reflexiones de una manera tan fuerte que obligamos que nuestro rostro se vea en todas partes; es decir, sin metáforas, que lo circundante corresponda con los propios deseos.

Y el tiempo siempre cura, sana. Quizás el gran malentendido sea la desesperación por sanar o el pensar que la tristeza será infinita. No, en rigor todo tiene solución; tarde o temprano buscamos el placer, un descanso, un respiro de nuevo.

Los progresos muchas veces no tienen una temporalidad amena, es decir, durar más de lo que pretendemos. Pero no hay que desesperar: ya es un logro realizar un primer paso, porque aunque no lo creamos nos quita del sitio en donde estábamos.

Busca las alas y vuelva, prueba, intenta sin temores, arriésgate, realiza lo que te dicta la mente y cuerpo; así es como debe vivirse. Y si hay amor, que el mismo se fundamente a través del respeto de las alas del otro; es decir, de su libertad inexorable e inalienable.

La risa debería ser la medida de todas las cosas, el justo ponderar de las realidades más diversas ¿Qué importa si reímos? ¿Tanto sufrimiento habrá sido si las risas fueron las que preponderaron? El ser humano debe ser algo hedonista y si se jacta de ello está perfecto; en rigor de verdad vinimos al mundo para ser felices.

Todo saldrá de ti: la luces, las oscuridades, los pensamientos positivos o negativos, los sueños y proyectos. La moraleja, por lo tanto, será siempre cuidar la subjetividad, comprender que si bien el resto es independiente a nosotros, nosotros nunca dejaremos de vivir en nosotros mismos, valga la perfecta redundancia.

Lo que das recibes, un dicho, apotegma que siempre hemos repetido o hemos escuchado a través de bocas ajenas desde la tierna infancia. Y en rigor de verdad, con los años, descubrimos que es una absoluta verdad: las buenas acciones dan frutos a la corta o larga; también como las lóbregas contrarias.

El adulto es práctico, el anciano es sabio, el joven impetuoso y el niño soñador ¿No podemos ser toda la vida una mixtura de esos componentes? ¿No es algo peligroso asociar a una franja etaria un simple rasgo? ¿Qué pasa cuando ya no tenemos la edad adecuada? Por favor, hay que dejar las estructuras que esclavizan al ser que somos.

Un buen día se dice, perfecto; pero tal decir no basta. Hay que hacer junto al creer; de hecho esa es la fórmula perfecta de la vida. Porque nos damos cuenta que la creencia atrae la ciencia, que el pensar necesita de su inestimable amigo la acción. Luego, sí, podremos tener un hermoso día, la mejor de todas las jornadas.

Y es un juego de niños que tarde o temprano descubrimos; en ese instante nos reímos como adultos ¿Cuál es la sabiduría profunda hallada? ¿A qué se debe tanta algazara? A que por fin nos dimos cuenta que todo problema tiene su génesis en nosotros o por lo menos una gran cantidad de ellos. Al percatarnos podremos encontrar la gran solución: transformar nuestro espíritu para que nada nos roce ni dañe.

Todo fin tiene un dejo de tristeza; es que se terminó lo que se daba, con sus caricias, bonitos momentos y tristezas sempiternas. Pero tienes que saber algo, la sabiduría del perfecto círculo: todo fin es un flamante comienzo; siempre hay momento para iniciar. El sol se pone, pero un nuevo crepúsculo le dará la bienvenida.

Vive la vida como si fuera el último día. Claro que sí, sin en ese tremendismo del fin de la vida; pero con esa certeza de que cada oportunidad debe ser aprovechada al máximo, quitado sus zumos hasta el máximo que se pueda.

Aumenta la dosis de alegría, amor, cuidados, cariños y cuestiones por el estilo. En rigor de verdad, aumenta la dosis de todo aquello que te haga muy bien, porque justamente debemos perpetrar y perpetuar cualquier sentimiento de placer que nos aporte la vida.

Todo es un juego de niños hasta que te haces adultos. Ahí tienes una doble sabiduría que aprovechar: la madurez para reír y la risa de la inmadurez ¡Qué complejo e intrincado es el ser humano! Claro que sí; aunque también una bendición.

Las cárceles más siniestras son las de nuestra propia mente ¿Cómo salir de lo que hemos construido con tanto empeño? ¿Cómo resurgir ante tantas cenizas? En rigor de verdad, hay gran trabajo espiritual debemos hacer.

Los sueños siempre tendrán un camino ¿Lo podemos saber? En verdad, nunca. De hecho, no lo sabemos, pero lo terminamos conociendo ¿Cómo es eso? Nuestro espíritu posee un índice de motivación, algo que nos lanza, que nos impele a seguir adelante porque sabemos que tras un largo derrotero hay una eximia recompensa.

Cuida los pensamientos buenos porque contienen un poderío que no te puedes imaginar. Somos seres conscientes y si bien hay inconsciencia lo primero es sumamente importante. Los pensamientos nos pueden hacer flotar, hundir, sentirnos llenos, vacíos, felices, tristes; y con todo ese bagaje andamos por la vida, actuando, luchando, lidiando sumergidos en los proyectos.

Este posteo busca, querido lector, que tengas energías positivas al comienzo de cada jornada, justamente un momento en el que todas las energías nos dicen que nos quedemos sumergidos en las sábanas. Por lo tanto, es indispensable un plus, un añadido perfecto para salir adelante y lograr cualquier cosa.

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